Historia

La presencia humana en el territorio del actual término de Blanes posiblemente se remonte a la Prehistoria. Pero, de hecho, las primeras noticias claras sobre los pobladores de nuestra comarca se refieren a la sociedad ibérica pre-romana. Algunos autores clásicos mencionan su existencia antes del siglo III aC y la sitúan entre Ampurias y Barcelona junto al río Larnum.

El poblado íbero posiblemente estuvo situado en el vertiente sur de la montaña de San Juan y, por los restos encontrados, parece que en la cumbre hubo un lugar de vigila que servía para comunicarse con los otros poblados de la zona como por ejemplo el de Mont Barbat.

El castillo de Blanes o de Forcadell aparece citado ya en 1002 en un documento del vizconde Sunifred de Girona, y hacia el año 1050 serán sus sucesores, los Cabrera, quien poseerán el castillo en feudo de los condes de Barcelona.

Por de debajo de los Cabrera, el dominio sobre los habitantes de la Vila desde el siglo XII hasta el XIV fue ejercido por la familia de caballeros cognominada Blanes. Durante el siglo XIII los señores feudales, Guerau IV de Cabrera y su subfeudatari Guillermo de Blanes concederán una serie de privilegios y libertades al puerto y en la Vila de Blanes para favorecer el poblamiento y el crecimiento económico.

El año 1793 se instituyó el encuentro votivo de San Rafael en acción de gracias a la Virgen María del Vilar para salvar la Vila de la Guerra Grande. Al ninguno de unos años, durante la guerra del francés (1808-14), Blanes hizo de cuartel general francés para preparar el asalto a la fortaleza de Hostalric. En este periodo, se constatan resistencias a pagar los derechos señoriales, todo un símbolo de los nuevos tiempos y del fin del Antiguo Régimen. El último señor de la Vila fue el Duque de Medinaceli.

La importante actividad marítima favorecerá el establecimiento de una escuela de náutica para pilotos de altura que coincidirá con la época de oro de los astilleros, las más importantes de la costa norte catalana hasta finales del siglo. Las innovaciones técnicas como el paso del ferrocarril (1859), el alumbrado a gas (1881) o la primera instalación eléctrica (1889) favorecen el crecimiento. A pesar de esto, el fin de siglo vendrá marcada por la crisis de los astilleros, del cultivo de la viña y las migraciones en América.

Durante la Guerra Civil (1936-39) la población sufrió bombardeos y hambre, además se produjo una profunda división entre vencedores y vencidos. Con la posguerra continuará el periodo de privaciones y una fuerte represión contra todo aquello contrario al régimen. Con la apertura política de la década de los 50 se producirán dos fenómenos importantes: el inicio del turismo extranjero en masa y un gran movimiento migratorio procedente del resto de la Península que hará que se doble la población entre 1955 y 1970. En este periodo experimentarán un gran crecimiento el sector de la construcción, los servicios y también el textil.

Actualmente Blanes destaca por su desarrollo económico, político y social, cosa que hace que sea considerada como uno de los municipios más importantes de las comarcas gerundenses y es la frontera sur de la Costa Brava. Siendo un importante destino turístico.

Su clima, su paisaje privilegiado, su alma literaria (Ruyra, Maragall, Sagarra, Bolaño…) o su localización hacen de Blanes uno de los enclaves más atractivos de la Costa Brava.

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